Hablar con Hache

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

“Cualquier tiempo pasado fue mejor” es uno de los versos más memorables de la elegía medieval de Jorge Manrique titulada Coplas por la muerte de su padre. Este verso, considerado hoy uno de los tesoros de la literatura castellana, insiste en la tendencia del hombre a lo largo de su existencia a pensar que lo vivido anteriormente siempre fue mejor. 

Hace un par de semanas, otro maestro de la literatura actual y paisano mío, Arturo Pérez Reverte, hizo unas declaraciones en un programa de televisión española con unos niveles de audiencia admirables, insistiendo en la idea de que la juventud actual está mucho menos preparada de lo que estuvieron sus padres e incluso abuelos para enfrentarse a los problemas del mundo actual. 

Como diría Nietzsche, éste es un tema de eterno retorno, pues desde los tiempos de Sócrates, son muchas las opiniones registradas que insisten en la misma idea.  “La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismorrea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros«.

Sorprendentemente, estos versos atribuidos a Sócrates cuentan con más de 2500 años. ¿No parece sospechoso que las generaciones jóvenes siempre sean el objetivo de crítica de los que amargamente han sido desterrados del edén de la juventud?

Se dice que los estudiantes hoy en día no saben leer textos más allá de 140 caracteres, que la excesiva exposición a las pantallas y las redes sociales han mermado sus capacidad crítica, su pensamiento abstracto, su habilidad comunicadora. Es posible que haya mucho de verdad en estas afirmaciones, pero no tenemos que olvidar que dentro de la juventud actual, existe una minoría brillante, más preparada de lo que hemos estado nosotros, multilingüe, hábil tecnológicamente, con dobles y triples grados, dotada de conciencia geopolítica, ambiental y, sobre todo, con unos altos niveles de empatía y respeto a lo diferente fruto de un continuo vivir fuera de su zona de confort.

Si pensamos en los datos de alfabetización a lo largo de la historia en el ejemplo de España, en 1850 el el 75% de la población era analfabeta, en 1900 el 50%, en 1930 el 30% y en 1959 el 15%. Por mucho que las películas de los años cincuenta nos muestren esas imágenes románticas de los niños con los libros de Cicerón en la mano o El Quijote, la verdad es que se trataba de una minoría privilegiada que tuvo acceso a la educación, no siempre de la mano de la libertad de pensamiento ya que la iglesia estaba a cargo de la censura educativa.

La realidad es que hoy en España la tasa de alfabetización es del 98,93%. Es decir, más jóvenes que nunca tienen las herramientas para “entender” el mundo y además lo hacen.  Saliendo de las fronteras de España y dejando a un lado las tasas de alfabetización, son muchos los ejemplos que demuestran que la juventud de hoy en día no sólo está más preparada, sino que además  es  más valiente que nunca. Irán es quizá el ejemplo más actual. Estas generaciones están poniendo su vida en riesgo manifestándose contra un gobierno que los oprime, que los somete y roba su libertad hasta el extremo de asesinarlos.  No podría decir que mi generación hubiera hecho lo mismo, en realidad no lo sé, pero definitivamente es admirable. 

La juventud es siempre mejor porque la humanidad aprende de sus errores, evoluciona, gana en perspectiva y aunque haga las cosas «a su manera», siempre significa un paso hacia adelante. Admitamos que nuestros hijos son mejores, a mi me llena de orgullo. 

Comentarios

8 Comentarios

  1. irenegilabogado@gmail.com

    Hola Herminia, me gusta esta defensa de la juventud que haces, yo también creo que los jóvenes de hoy son mejores que nosotros, y así debe ser, forma parte de la evolución de las especies de la que hablaba Darwin.

    Soy una mujer de mediana edad del siglo XX, y creo cómo apuntas, que influye mucho en los rasgos de la juventud actual la digitalización, sin ánimo de demonizarla, observo y echo de menos en los jóvenes de hoy eso que nos decían de pequeños «saber esperar», aceptar que hay cosas que no son inmediatas, se logran a base de ciertos tiempos, una gran carrera profesional, una gran amistad, incluso un gran matrimonio.

    La juventud de hoy ha crecido en un mundo digital con millones de ventajas, pero es un mundo de emociones instantáneas, rige la inmediatez en todo, si quieres comer, te pueden traer algo rápidamente a casa, si quieres conocer gente, hay miles de aplicaciones donde a base de clic puedes encontrar a una pareja, incluso tener sexo.

    Ese sentimiento de inmediatez, tan típico por otra parte de la inmadurez, creo que se ha acrecentado con la vida digital, y en no pocos jóvenes ha desencadenado grandes problemas de frustración ante todo lo que requiere espera.

    Es por eso, por lo que a veces añoro la vida analógica, recuerdo aquellos tiempos pasados donde nos arreglábamos para ir al cine, pasábamos los domingos cocinando, caminábamos a casa de una amiga para contarle algo «muy fuerte».

    Pienso también que esa añoranza por tiempos pasados, es muy propia de la adultez y de la vejez.

    En fin, en este mundo digital e inmediato reconozco que en más de una ocasión al día desearía como Fray Luis, una descansada vida.
    Irene.

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    • juan antonio gil navarro

      Me ha gustado mucho la reflexión, estoy deacuerdo que hoy en dia, los jovenes, estan más preparados intelectualmente, pero la juventud de entonces, por lo menos la de España, era más dura, más consciente en el sentido de afrontar su futura vida, cada uno a su nivel, era participe, en arreglar un poco mejor la sociead, emulando a sus padres, que poco a poco, iban salidendo a flote. No se esperaba nunca nada, nos enseñaron, que lo que te gustaba o necesitabas, lo teneias que conserguir con tu esfuerzo e ingenio. Así se fue creando una sociedad fuerte en todos los sentidos. Quizá menos preparada, pero bien asentada en la sociedad.

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      • herminiagil

        Muchas gracias por complementar esta reflexión. Estoy de acuerdo, la sociedad actual no cree tanto en el mérito pero ha desarrollado otras habilidades como la resiliencia. La pandemia ha sido un buen ejemplo de ello.

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    • herminiagil

      El sentido de la urgencia es definitivamente un factor que domina a la juventud actual. Gracias por apuntarlo. Pero creo que ese sentido de urgencia también trae cosas buenas como, por ejemplo, la solución a mucho de los problemas tecnológicos que tienen un impacto enorme en otros campos como el de la medicina o del medio ambiente. Son más impacientes pero por eso mismo necesitan resolver los problemas con más urgencia.

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  2. El vecino de arriba

    Estimada, vaya por delante mi agradecimiento por haber creado este espacio que a ti te sirve de tribuna y a quienes te leemos de espacio para la reflexion, una reflexión que en este caso me lleva a una ligera discrepancia.
    Coincido contigo en lo que a una minoría brillante se refiere. Coincido con Sócrates en lo que toca a la restante mayoría.
    El nivel de preparación de la juventud se debe medir, a mi entender, de forma relativa o contextualizada a la realidad que les toca vivir. A nuestros abuelos la habilidad de leer les podía cambiar la vida. A nuestros padres en menor medida. A nuestros hijos se les da por supuesto. La alfabetización alcaza hoy cotas históricas, igual que lo hace en sentido negativo el Informe PISA y se encarga de ratificar una tasa de paro juvenil que no se ve en otros países de la UE.
    Pero más allá de la Academia y de la utilidad de saberse de memoria la lista de los Reyes Godos, es la actitud y no la aptitud lo que hoy veo deteriorarse de forma preocupante en nuestros jóvenes. La actitud del «tengo derecho» vs. «me lo tengo que ganar». Ese concepto de «meritocracia» que parece devaluarse por asociarse al éxito como si este fuera conseguido de forma inmerecida o injusta, a costa de los demás, como si de un juego de suma cero se tratara la vida. Un concepto que se manipula para contraponerlo al de «igualdad», porque todos somos iguales, y a ver quién es el valiente que se atreve a decir lo contrario en esta sociedad de buenismos de saldo donde lo políticamente correcto prima sobre las verdades útiles que nos hacen avanzar como sociedad.
    Pues sí. Resulta que no todos somos iguales. Y mirar para otro lado cuando un joven suspende múltiples asignaturas dejándole pasar de curso (por falta de recursos educativos, ideología política, … el motivo que ustedes quieran) no sólo le hace un flaco favor al sujeto en cuestión sino a quien a base de robarle horas al sueño se esforzó para aprobar.
    Que hoy hay jóvenes que se esfuerzan es indiscutible. Que su proporción es hoy menor que la que era hace 20 años, es para mi también indiscutible. Y es que observo con pena la triste realidad que refleja quien dijo que «Tiempos difíciles hacen personas fuertes. Personas fuertes traen tiempos prósperos. Tiempos prósperos traen personas débiles. Personas débiles traen tiempos díficiles».
    Los padres de los «cincuentones» de hoy salieron de una guerra y una dictadura para construir una sociedad próspera donde el ascesor social era una realidad. Hoy el ascensor está averiado y repleto de jóvenes que se quejan en su interior porque no les lleva donde quieren, en lugar de salir y subir las escaleras.
    Y sirva de conclusión que no les considero a ellos culpables de su situación, si bien tampoco aprecio el papel exagerado de víctimas. Ellos tan sólo siguieron los caminos que delinearon los que vinieron antes que ellos.
    Buenas noches.

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    • Carolina

      Yo también discrepo en alguna cosilla dicha aquí arriba pero sólo comentaré una. Lo de mirar hacia otro lado cuando se deja que un alumno que ha suspendido por falta de recursos, pase de curso, no es hacerle un flaco favor, puede que le ayude a no dejar de estudiar el año siguiente, o puede que el título del bachillerato le dé opción a conseguir un trabajo. Por desgracia, o por suerte, no somos todos iguales, pero sí que hay que intentar evitar a toda costa las desigualdades. Ese niño que ha suspendido tantas asignaturas puede que esté agotado de cuidar a sus hermanos mientras que sus padres trabajan, ¿quién sabe?

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  3. herminiagil

    Gracias por enriquecer con tu comentario esta reflexión. Efectivamente actitud y aptitud son dos conceptos diferentes y probablemente merezcan revisiones aparte en el contexto de la sociedad actual. No hay duda que la juventud actual comparte en su mayoría una actitud en mi opinión errónea frente a los conceptos de «mérito» o «igualdad» como tú bien has mencionado. Pero a lo largo de la historia, las generaciones «maduras» se han quejado siempre de la «actitud» de sus generaciones jóvenes. Si pensamos en los «padres fundadores» de América (Los Founding Fathers) ellos precisamente se quejaban de lo mismo, incluso insistían en el concepto de la ausencia de meritocracia. Claro que nuestra juventud lo está llevando al extremo en una sociedad donde se quiere dar a los estudiantes las mismas oportunidades olvidando que no todos las merecen por igual. Yo tengo que lidiar en la universidad con estudiantes que se ofenden porque no les doy un sobresaliente a pesar de su trabajo mediocre. Pero hay algo que para mí es evidente, y se trata de los valores que nuestra juventud comparte. Hoy nuestros jóvenes son menos racistas que antes, menos prejuiciosos, más respetuosos con el medio ambiente, etc.

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  4. Carolina

    Herminia, me encanta el optimismo que irradias hablando sobre la juventud en este artículo.
    Seguramente nuestros jóvenes estarían más preparados para enfrentarse a los problemas del mundo si pudieran independizarse antes. Los que tienen trabajo, ni siquiera tienen suficiente para alquilar un piso, así que ¿cómo van a saber defenderse y enfrentarse al mundo si siempre están sobre protegidos y controlados por los padres?
    Otra cualidad que quería añadir sobre en qué son mejores los jóvenes de ahora es en lo solidarios que son. ¡Cuántos jóvenes hay haciendo voluntariados en diferentes ONGs repartidas por el mundo!

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