Hablar con Hache

Make America pray again!

No hace mucho tiempo, y en este mismo blog, publiqué una entrada bajo el sugerente título «A los estadounidenses les gustan mayores». Si bien en aquella ocasión podría haber hablado del gusto popular por actores maduros como George Clooney, Harrison Ford o Kevin Costner, me decanté, ante la decepción de muchos lectores, por referirme a la apuesta política de los partidos estadounidenses por líderes longevos como Donald Trump y Joe Biden para la presidencia de EE.UU. en 2024.

Desde aquella reflexión algo distendida, han pasado varios meses y eventos que hoy me inspiran nuevamente a escribir sobre este tema. Empecemos por Donald J. Trump (1946), quien en los últimos meses se ha convertido en el primer expresidente de EE.UU. condenado por 34 cargos e imputado por muchos más. Junto a este hito histórico, Trump ha hecho cosas bastante curiosas para paliar el desgaste económico de sus procesos legales, entre ellas lanzar unas zapatillas doradas a las que llamó Never Surrender adornadas con una bandera estadounidense, una gran «T» que rodea el tobillo y suelas rojas a juego con su rutinaria corbata. Asimismo, durante la Pascua cristiana, el expresidente lanzó a la venta nuevas Biblias bajo el lema Make America Pray Again. Nadie puede dudar de la energía de este político de 76 años, que se pasa el día de juicio en juicio, entre mítines y campañas de marketing para sus accesorios trumpistas, y todavía le sobra tiempo para jugar al golf como un jovencito.

Por su parte, Joe Biden (1942), con sus casi ochenta y dos primaveras y en los últimos meses convulsos, ha tenido que dedicarse a mediar en numerosos conflictos internacionales que han puesto al mundo al borde de una tercera guerra mundial, con la invasión de Rusia, el atentado de Hamas y el conflicto subsiguiente en la Franja de Gaza. En su tiempo libre, además, ha tenido que lidiar con frecuentes caídas, problemas de memoria mal disimulados, el apoyo a su hijo pródigo desde el respeto a la justicia y, finalmente, convencer a su partido de que es el «the one and only» capaz de frenar a la amenaza Trump.

Y es que, si tomamos un momento y observamos la situación con perspectiva, Joe Biden podría ser el hermano menor de Elvis Presley, quien solo le lleva 7 años. Además, podría recibir la tarjeta de descuento de la AARP (American Association of Retired Persons). Es quizá uno de los políticos más longevos de la historia, junto con casos surrealistas como el de Hirohito, emperador de Japón, quien gobernó hasta los 87 años; Robert Mugabe, quien estuvo en el poder en Zimbabue hasta los 93 años; o Mahathir Mohamad, que gobernó Malasia hasta 2020, alcanzando la sorprendente edad de 94 años.

Según admiten voces de su círculo cercano, la batalla de Biden con los problemas de memoria y lapsus mentales apareció hace ya algún tiempo. Para evitar que esto ocurriera en el debate político más televisado a nivel mundial, su equipo decidió enclaustrarse durante seis días en Camp David para prepararlo. Me hubiera gustado ver la cara de estos asesores durante el debate. ¡Qué desastre! Su actuación dejó a más de uno con la boca abierta, incluyendo al propio Biden. Quizá hubo un sentimiento diferente a todos los anteriores en el electorado demócrata e incluso en el republicano. Yo lo definiría como vergüenza ajena, al ver a aquel anciano de tez pálida, que más parecía un fantasma que un ser vivo, intentando articular frases inconexas ante los ataques de su contrincante. A su tez mortuoria se le unió la falta de expresión, conseguida por probablemente 100 unidades de Botox inyectadas para la gran ocasión. Más parecía una visita de Prudencio Aguilar a Aureliano Buendía en Cien años de soledad, solo que el maestro Márquez le dio algo más de vida al rostro de su fantasma.

«Una mala noche”, como calificaron sus acólitos, frente a una «buena noche” para un mentiroso compulsivo que aprovecha su presencia de malote de cine para convencer al americano medio de su «fortaleza” para proteger a América.

Los republicanos no solo ven incapaz a Joe Biden de gobernar cuatro años más, sino que temen incluso su ineptitud para terminar los seis meses que quedan de esta legislatura. Así lo declaró ayer el senador republicano por Carolina del Norte, Thom Tillis, tras sumarse a la multitudinaria petición de renuncia.

Ahora muchos se preguntan qué decisión tomará Joe Biden tras sus días de retiro y reflexión con su familia. Mi apuesta es que decide quedarse porque tanto su familia como su equipo saben que nada parará a Trump, nada frenará a este bully con zapatillas de suela roja a tono con su piel. Joe Biden sabe que en pocos meses podrá descansar y prefiere quemarse él antes que quemar a otro candidato con futuro. Ante la pregunta que hoy ronda en todas las cabezas demócratas y republicanas del país, «¿es que entre casi 400 millones de habitantes no hay alguien mejor que Biden para esta carrera presidencial?”, la respuesta es que sí los hay, pero que esa apuesta es un desperdicio. Las cartas ya están echadas y el convicto Trump tiene las mejores.

¿Y si la propuesta de Donald Trump de Make America Pray Again fuera más necesaria que nunca? Siento el pesimismo con el que cierro esta reflexión, quizá debería haber hablado de George Clooney.

Comentarios

1 Comentario

  1. Nacho Moreno

    Creo que tal como está el patio lo de “Make America pray again” es más que necesario ¡pase lo que pase en las elecciones en noviembre!

    Responder

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